La tierra que llora


Si hay un fenómeno de la historia de los Estados Unidos que se ha explotado hasta la saciedad en la cultura popular occidental, este ha sido la conquista del Oeste y el conflicto con los tribus de nativos que lo habitaban, denominado como las Guerras Indias. De una demonización del indio o nativo norteamericano, el péndulo basculó a partir de la década de 1970 a su santificación, y a menudo se echan en falta visiones más ecuánimes, capaces de superar ese maniqueísmo de buenos y malos. Y eso es algo que Peter Cozzens consigue con La tierra llora.

La amarga historia de las Guerras Indias por la conquista del Oeste, una narración apasionante merecedora del prestigioso Gilder Lehrman Premio for Military History y que ha sido elogiado por Booklist como «un trabajo maravilloso de comprensión y compasión». Comprensión, porque Peter Cozzens realiza un enorme esfuerzo en el análisis de las motivaciones que latían detrás del proceso de expansión hacia el Oeste del que nacerían los modernos Estados Unidos, pero también se pone en la piel de unos indios atrapados entre una mentalidad y modo de vida ancestrales y la modernidad. Pero compasión también, hacia hombres como Caballo Loco, Toro Sentado, Gerónimo y Nube Roja, que las más de las veces pelearon forzados, defendiendo a sus mujeres y niños, en un combate que sabían perdido de antemano. Empero, no hay sensiblería: no se hurtan ni las mezquindades ni el racismo latente en buena parte de la administración estadounidense, ni las continuas querellas intestinas y barbarie de apaches, sioux o comanches.

La tierra llora. La amarga historia de las Guerras Indias por la conquista del Oeste se devora página a página, tan rápido como veloz avanzó el tendido del ferrocarril por las llanuras del Oeste norteo, americana lo de tres décadas que vieron la extinción de comunidades enteras, en una historia largo trágica del fin de un mundo pero hace justicia a vencedores y vencidos.